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Nueva norma para aprovechar los subproductos de la industria alimentaria en alimentación animal.

El Ministerio de Agricultura ha aprobado la Orden APM/189/2018 de 20 de febrero, por la que se determina cuando los residuos de producción procedentes de la industria agroalimentaria destinados a alimentación animal son subproductos con arreglo artículo 4 de la Ley de residuos y suelos contaminados.

Esta norma, la primera de este tipo publicada en España, permitirá avanzar hacia una economía circular. Así, la Orden permitirá que el mercado de la alimentación animal, actualmente con una gran dependencia de la importación de materias primas, pueda cerrar el círculo y abastecerse con los recién declarados subproductos a partir de los sobrantes de producción procedentes de la elaboración de alimentos.

Esto supone un descenso en el nivel de dependencia de materias primas precedentes de otros países, ya que, aunque las producciones ganaderas y del sector de piensos cuentan con una gran importancia en el marco de la Unión Europea y España es el segundo productor de piensos de la UE con una producción anual en torno a los 30 millones de toneladas de pienso, los productores eran hasta ahora muy dependientes de la importación.

La Orden Ministerial es aplicable a todos los residuos de la industria agroalimentaria destinados a la alimentación animal, y clarifica el marco jurídico aplicable al determinar cuándo el residuo de producción de la industria alimentaria destinado a alimentación animal es un subproducto y cuando es un residuo, debiendo en este último caso gestionarse conforme a la Ley de residuos.

Los residuos de producción procedentes de la industria agroalimentaria que se destinen a la alimentación animal pueden declararse subproductos siempre y cuando se cumplan los requisitos establecidos en la normativa europea, estatal y autonómica relativas a la alimentación animal. En caso de que dichos requisitos no se cumplan, los residuos de producción procedentes de la industria agroalimentaria no podrán ser destinados a la alimentación animal como subproducto, por lo que tendrán que gestionarse bajo el régimen jurídico de residuos, con el fin de asegurar su correcta gestión y proteger adecuadamente la salud humana y el medio ambiente.

Todo ello sin perjuicio de que, si los residuos de producción fueran de origen animal, será necesario cumplir con los requisitos establecidos en la normativa de subproductos animales no destinados al consumo humano (SANDACH); y a su vez, y en función de los posibles destinos, se aplique el régimen jurídico de residuos de manera plena o tan solo con carácter supletorio.

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